Foto Alessandro Garofalo (Reuters) Armani 2020

Hace aproximadamente un mes (antes, en varios países asiáticos), casi todos fuimos enviados a resguardarnos en nuestras casas, donde se nos pide permanecer. El COVID-19 ha logrado lo que parecía imposible: detuvo la mayor parte de la producción de bienes de consumo y, por lo pronto, al menos la de todos los productos accesorios.

Sólo lo servicios y las industrias más indispensables permanecen abiertas, poniendo en riesgo la vida de los involucrados. Las tiendas de ropa, por ahora, no son fundamentales, y permanecen cerradas.

Durante la cuarentena, no podemos comprar más atuendos y sólo usamos los que ya tenemos. Algunas tiendas de ropa y diversos diseñadores siguen abiertos en Internet y envían ropa a domicilio, pero su consumo se limita a aquella minoría que no debe guardar recursos frente a la crisis económica.

Ante esto sería ingenuo suponer que volveremos a la normalidad; parece más atinado observar, más bien, que todo va a cambiar; también para la industria de la moda. Sin embargo, la perspectiva sobre el cambio no tiene por qué ser fatalista. No es el fin de la moda. Y no porque la industria vaya a aumentar sus ventas a través del canal de comercio digital, sino porque la moda no se trata, ante todo, de la producción de ropa.

Nos podríamos detener a aplaudir que finalmente el COVID-19 logró lo que Greenpeace no: detener la producción contaminante del fast fashion. O, bien, celebrar que casas de moda como Dior y Armani volcaron sus recursos y esfuerzos en producir cubrebocas y trajes médicos. Pero eso sería reducir a la moda a la fabricación de prendas y a una de las problemáticas esferas del consumismo. En ese sentido, no faltará la empresa del fast fashion que comience la comercialización de mascarillas con decorados de moda. Es probable que en poco tiempo nos vendan mascarillas de algodón orgánico, idénticas a las que ahora fabricamos en casa, pero con una etiqueta. Una vez más, eso no es moda.

Guillaume Erner (2010) explicó que las tendencias no surgen esporádicamente. No bastó con que Amelia Bloomer inventará los bloomers para que las mujeres vistieran pantalón. Las tendencias responden a necesidades sociales.

CSD and Damur, credited to Filip Kacalski, Silver Nebula and Martin von den Driesch

Lo que viene es que se plantearán algunas de las voces que han circulado en relación con la crisis que hoy vivimos para buscar respuestas. Una de las principales críticas del capitalismo y a la industria de la moda (gracias a quien se dio a conocer la forma de producción de Nike), Naomi Klein, recientemente discutió con Angela Davis (2020) sobre la crisis actual y destacaron cómo es que los esfuerzos locales y de sustentabilidad alimentaria han demostrado mayor eficacia que las grandes corporaciones o gobiernos en medio de la crisis; en ese sentido, hay una clarísima invitación a una moda auto-sustentable (cuidado, esto no supone que las mujeres, con hasta triple jornada laboral, ahora produzcan su ropa).

En países como México, con ricas tradiciones artesanales, es momento de trabajar en alianza entre artesanas, artesanos y diseñadores para fomentar la producción y el consumo local. En ese sentido, afortunadamente contamos con expertas como Yásnaya Elena (2020) en producción local y comunitaria para evitar un nuevo esquema de explotación.


© MIGUEL MEDINA/AFP/AFP via Getty Images An employee controls surgical masks at a leather workshop turned into a mask factory, close to Vigevano, Lombardy, on March 19, 2020 during the country’s lockdown within the new coronavirus pandemic

Es hoy, cuando hemos de pensar “¿qué debemos demandarle a la moda?” y no al revés. Arundhati Roy (2020) propone pensar en una nueva forma de vida que priorice a las personas sobre las industrias; en medio de la crisis nos invita a imaginar, qué mundo queremos y estar listos para encaminarnos hacia él llevando una maleta con lo indispensable. Son esos indispensables los que debemos demandar de la moda: prendas útiles y significativas. 

Ahora, el volcarnos hacia lo local no es una afrenta hacia lo global. La globalización tiene sus ventajas: desde la obvia posibilidad de comunicación internacional y acceso a la información, hasta la aparición de tendencias mundiales que han ido a la par con la liberación femenina. Se trata de aprovechar esta máxima conexión mundial para compartir experiencias, acordar tendencias no invasivas, sino comprehensivas, que se subordinen a los contextos sociales. Hemos de buscar que los productores de moda no sean generadores de productos, sino de tendencias que potencialicen a las identidades.

The world may have changed but containment strategies have not.
Photograph: Vintage_Space/Alamy Stock Photo

Referencias

A. Gil, Y.E. (22 de marzo 2020). “Jëën pä’äm o la enfermedad del fuego”. El País. Recuperado de: https://elpais.com/elpais/2020/03/22/opinion/1584851651_880173.amp.html?__twitter_impression=true&fbclid=IwAR0nYnKyWXvGpg_c41g5v9T8hr0LeDQb8wcQqb-nvNq7EVRHVe2to_g2fC8
Baudrillard, J. (1995). El Crimen perfecto. Barcelona: Anagrama.
Bauman, Z. (2012). Vida Líquida. Barcelona: Editorial Paidós.
Carras, C. (7 de abril 2020). “Celebrities keep saying, ‘We’re all in this together.’ But Lady Gaga isn’t so sure”. Los Angeles Times. Recuperado de: https://www.latimes.com/entertainment-arts/music/story/2020-04-07/coronavirus-lady-gaga-jimmy-fallon-tonight-show
Davis, A. y Klein, N. (Abril 2020). Rising Majority Teach-In. Movement Building in the Time of the Coronavirus Crisis. En We Are The Rising Majority. Recuperado de: https://www.facebook.com/watch/live/?v=1001191156942525&ref=watch_permalink
Debate, Redacción. (2020). “Han matado a 209 mujeres durante la cuarentena por COVID-19 en México”. Debate. Recuperado de: https://www.debate.com.mx/estados/Han-matado-a-209-mujeres-durante-la-cuarentena-por-COVID-19-en-Mexico-20200416-0264.html
Roy, A. (3 de Abril 2020). “The pandemic is a portal”. Financial Times. Recuperado de: https://www.ft.com/content/10d8f5e8-74eb-11ea-95fe-fcd274e920ca?fbclid=IwAR1jgkES8dB6jtkCq9_N7T8L_aa9ylyhh0NsmpT2IBp1MSgkMCh-ec0UGV8
Erne, G. (2010). Sociologìa de las tendencias. España: Editorial Gustavo Gili.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.