Al iniciar el año no nos imaginamos los cambios abismales que viviríamos y probablemente no estábamos preparados para los grandes retos a los que ya nos estamos enfrentando. El COVID-19 ha sacudido sociedades, sistemas y economías en todo el orbe.

El comercio internacional no queda exento de estos cambios y reestructuras que la pandemia mundial que estamos viviendo trajo como consecuencia. El cierre de fronteras, el paro de las cadenas de subministro en China, EUA y México, producto del confinamiento como medida para contener la propagación del virus, cambios en los patrones de conducta y consumo y una crisis económica sin precedentes, son solo algunos de los factores que amenazan la estabilidad de la producción, de las importaciones y exportaciones.

Situaciones sin precedentes como el decreto de Trump para impedir la venta de insumos médicos esenciales para atender la pandemia o la compraventa de productos que ya habían sido vendidos a China a través de una negociación nada favorable para nuestro país, son señales de que se está reescribiendo el comercio y las relaciones internacionales. Aunado a esto, no debemos olvidar que el T-MEC entra en vigor el 1ro de julio.

En nuestro país, por ejemplo, se espera que el próximo lunes 1ro de junio se reactiven los sectores catalogados como esenciales en el llamado “sano retorno”, donde las empresas deberán cumplir con una serie de medidas y protocolos para que puedan reiniciar operaciones, sin embargo, al tratarse de productos de exportación, como autopartes y alimentos, además de las reglas nacionales, las empresas deberán acatar la normatividad del país destino para que dichos productos se puedan exportar.

Aunado a las medidas de higiene y seguridad en la industria, las agencias aduaneras, las empresas y consultorías dedicadas al comercio exterior, deberán adaptarse a la “nueva normalidad” implementando nuevos procedimientos, ampliando el uso de tecnologías digitales, renovando sus certificaciones de trazabilidad y sumando esfuerzos en seguridad sanitaria, con la finalidad de ofrecer un valor agregado: seguridad a la hora de negociar.

La historia la escriben los vencedores y como ya hemos mencionado antes, la mejor forma de hacerle frente a los retos de esta magnitud es la preparación profesional. Te invitamos a tomar nuestro Diplomado en Comercio Internacional y Logística para saber hacerle frente a cualquier crisis e impulsar el crecimiento de tu empresa sin importar las circunstancias.

Todo gran cambio conlleva una gran responsabilidad, es momento de potenciar tu liderazgo y reescribir el comercio internacional.