Uno de los muchos efectos de COVID-19 es la profunda crisis económica mundial que ya causa estragos en nuestro país. Desempleo, recorte de personal, reducción de salarios y parálisis de las líneas productivas, por mencionar algunos, son ejemplos de que el mundo post COVID-19 no será el mismo, al menos por un tiempo.

Este panorama, nada alentador, es indicador claro de dos premisas: Primero, la humanidad no está preparada para enfrentar una pandemia de esta magnitud y segundo, es vital reactivar la actividad económica cuanto antes, de no hacerlo las consecuencias de la cuarentena serán catastróficas en los países emergentes como México.

No podemos ignorar que el aislamiento social y la sana distancia son las medidas más adecuadas para hacerle frente a la crisis sanitaria y evitar la propagación del virus, sin embargo, es importante también que vayamos planteando como poco a poco podemos ir reiniciando actividades económicas, para que cuando sea momento de salir nuevamente, podamos adaptar nuestra nueva rutina a los protocolos de seguridad adecuados y a la vez procurar el máximo cuidado.

Desde el pasado 18 de mayo, los llamados municipios de la esperanza han comenzado una “nueva normalidad”, con la reapertura parcial de sus actividades cotidianas. Se plantea que los sectores de la industria catalogados como “esenciales” (construcción, minería, equipo de transporte, etc.) inicien operaciones antes del 1º de junio, siempre y cuando cumplan con los protocolos y lineamientos de seguridad e higiene sanitaria planteados por la Secretaría de Economía.

Para esto, del 18 al 31 de mayo, las empresas deberán llevar acabo “actividades de preparación” para garantizar un entorno laboral seguro, que entre otras acciones incluyen:

  1. Elaboración de protocolos sanitarios.
  1. Capacitación del personal en higiene y seguridad dentro el ambiente laboral.
  1. Reducción de la densidad humana tanto en interiores como en exteriores a través de la readecuación de espacios.
  1. Creación de filtros de ingreso.
  1. Sanitación del lugar de trabajo.

Las empresas de los sectores esenciales que cumplan con estas disposiciones antes del 1º de junio podrán iniciar operaciones, sin embargo, los establecimientos que omitan los protocolos de seguridad sanitaria serán clausurados. Cabe recalcar que, tratándose de productos de exportación como autopartes y alimentos, la industria deberá cumplir también, con las normas establecidas en los países de destino.

El llamado “sano retorno”, debe ser gradual, ordenado y seguro para que la actividad laboral se adapte a la “nueva normalidad” y se implementen con éxito las medidas sanitarias que marca la autoridad.

Te compartimos algunas medidas que te aconsejamos adoptar para prevenir brotes epidémicos en tu lugar de trabajo:

  1. Priorizar en todo momento la salud de los trabajadores y garantizar higiene y seguridad sanitaria en el lugar de trabajo.
  1. Mantener en home office a los colaboradores no esenciales que puedan realizar su actividad productiva desde casa.
  1. Con la finalidad de evitar grandes concentraciones de personal, establecer horarios escalonados, turnos laborales flexibles y/o intercalar los días de trabajo.
  1. Establecer, entre los colaboradores y zonas de trabajo, la sana distancia de 1.5 metros.
  1. Incrementar las unidades de transporte de personal para que los colaboradores puedan mantener la sana distancia durante el trayecto. Así mismo la unidad deberá contar ventilación suficiente.
  1. Sanitizar las áreas de trabajo, previo al regreso de los empleados.
  1. Establecer filtros de entrada y salida para identificar a los colaboradores, clientes y proveedores con posibles síntomas de COVID-19.
  1. Si la actividad laboral lo requiere, proporcionar al trabajador el equipo adecuado como cubre bocas, protección ocular y/o guantes.
  1. Instalar, en los lugares pertinentes, dispensadores de gel desinfectante al 70% de alcohol y toallas de papel desechable.
  1. Contar con el suministro suficiente de agua y jabón.
  1. Evitar compartir herramientas de trabajo, objetos de uso personal, utensilios de cocina, cosméticos, celulares o material de oficina.
  1. Limitar el uso de joyería, corbatas, barba y bigote.